La x marca el lugar.

Tinta Irreversible.

Polosecki es una revista.

Polosecki es una de esas revistas que deberían darle a cada uno de esos viajeros que se niegan a ser turistas y que cuando pasan por Córdoba van en busca de algo más que los habituales atractivos. A esas personas que tienen la extraña intención de conocer el alma de las cosas.
No es seguro que Polosecki retrate con tanta precisión el alma de Córdoba, pero es un zoom bastante poderoso sobre algunas de sus zonas más oscuras y encantadoras.

“Hay algo peor que la angustia de la página en blanco.
Algo peor que no tener ninguna historia que contar:
es haber oído demasiadas, y no poder olvidarlas.”


martes, 11 de junio de 2013

Jo, jo, jo Por Carlos Rolando



Una vez la llegada de la Navidad significó darme cuenta de que mi ex cuñada estaba mejor que la hermana, que el chico con el que salía podía ser sacado de camino en algunas ocasiones y que una vez que terminara el suplicio de esa fiesta iba a cortar con la persona que me estaba diciendo que me quería. En la decisión de poner fin a esa relación estaba incluida la bronca de no poder tomarme ese champagne que el padre de la chica guardaba con tanto recelo en el freezer y que una vez por hijo de su madre se le reventó y la mujer lo cagó a pedos por el desastre que hizo.
Este cuento de navidad comienza un 24 de diciembre llevando las bebidas a la heladera, es decir, trabajando con un esclavo, mientras pensaba en ser el Papa Noel que se bajaba por el balcón que da al patio y que en lugar de una bolsa llena regalos traía una de porros. Le hacía fuck you al viejo con el dedo  y le partía la boca a mi cuñada ante la mirada de todos los presentes.
Para llegar a este pensamiento, recordé mientras el sudor invadía mi cuerpo, la noche en la que me quedé a dormir en la casa de mi novia y al levantarme para ir a la cocina a ver un rato de televisión, presencié una discusión de pareja. En la misma, la chica le decía en palabras claras  que era un pelotudo. Como la charla estaba acalorada y la mujer estaba con una bombachita que cortaba la respiración me ubiqué en una posición de privilegio para ver cuantos rounds tenía esa pelea. La duración del combate duró un suspiro. El pibe quedó knock out al promediar el primer asalto. No tuvo argumentos para refutar que era un boludo y que se comportaba como un tremendo idiota. Solo le quedó abrir la puerta de casa e irse.
Inmediatamente después de esta escena, me fui al lugar que tenía en mente pero en lugar de ver que había en el cable, abrí la heladera y destapé una cerveza. Cuando estaba sintiendo el frío de ese líquido por mi garganta, agradeciendo a algún santo por ese espectáculo por el que no había pagado y que no pensaba ver, apareció ella con lagrimas en los ojos. Las quejas hacia ese chico se fueron con la primera cerveza. Llegaba el momento de ver que pasos seguir por lo tanto hubo que abrir otra. Como no quedaban en claro los consejos y como me decía que lo amaba no me quedó otra que pronunciar la famosa frase: arreglate vos que me estas cagando el disfrute de la Heineken y encima mañana voy a tener que ver la cara de culo de tus padres cuando lleguen y vean que no tienen cerveza. Lo que parecía el trueno que iba a desatar la gran tormenta por la cara que me puso se convirtió en lo contario. Se cambió de lugar, corrió a mis brazos, me abrazó y me dijo que siempre le decía a su hermana que ella quería y buscaba un novio como yo. Esa demostración de afecto me hizo que le dijera de seguir juntando tapitas pero no quedaban mas. Solo había en esa cocina un poco de fernet que terminé tomando con soda y limón. Pero ese abrazo, ver esa ropa interior, esos pechos que se abalanzaron sobre mi cuerpo me hizo pensar en Papa Noel.
Siempre en Navidad uno se da cuenta de que la cuñada es mas linda que su chica y sale con un pelotudo que la va a arruinar y poner gorda. Si el suegro o la suegra lo quiere o no es por las tareas que a uno lo mandan a hacer. Además  cuando se chupe siempre va a hablar bien del otro novio de sus hijas y va a mirar con cara de culo a una persona como yo que me tomé un par de tragos antes de la cena. Para meterte más bronca va a recordar todos los atributos que tenía el ex novio de la nena y cuanto lo sintió cuando se pelearon.
Encima la persona que está con uno en lugar de decirle al padre que ahora está muy feliz, se va a poner un poco en concordancia con su progenitor y va a  pasarte alguna factura que quedó guardada del transcurso del año. Para colmo uno tiene que soportar frases como no te vas a chupar porque tenés que hacer el asado, no tomés tanto porque viene no se quien y después vas a terminar discutiendo de la guerra en Normandía, cuando hayas finalizado de hacer las cosas andá a bañarte y ponete la remera que te regaló mi mamá. Duchate en el baño de servicio y secalo. Acordate que invité a los amigos y amigas de la oficina para después de la medianoche.
Pero aún resta lo peor de la noche de Navidad. Si tu chica tiene un hermano que no está casado y no vive solo, se va a llevar el auto  y va a llegar en pedo justo cuando uno se quiere echar el matinal antes de que toda la familia se despierte. Sumado a la que madre va a estar toda la noche preguntando la hora y si llegó este estúpido del boliche.
Por eso mis amigos,  la navidad es una reverenda cagada siempre y cuando uno no tenga la dicha y la felicidad que invada la piel, cuerpo y alma de moverse a su novia y cuñada. Si se da esta situación, voy a volver a creer en Papa Noel, voy a decir Feliz Navidad y voy a gritar bien fuerte: jo.jo.jo


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