La x marca el lugar.

Tinta Irreversible.

Polosecki es una revista.

Polosecki es una de esas revistas que deberían darle a cada uno de esos viajeros que se niegan a ser turistas y que cuando pasan por Córdoba van en busca de algo más que los habituales atractivos. A esas personas que tienen la extraña intención de conocer el alma de las cosas.
No es seguro que Polosecki retrate con tanta precisión el alma de Córdoba, pero es un zoom bastante poderoso sobre algunas de sus zonas más oscuras y encantadoras.

“Hay algo peor que la angustia de la página en blanco.
Algo peor que no tener ninguna historia que contar:
es haber oído demasiadas, y no poder olvidarlas.”


jueves, 20 de junio de 2013

Lánguida, a ti. Un poema de Milena Marquís



Siento la matriz desgarrando mis fundas internas,
creando quiebres,
oxidando estallidos.

Busca expandirse poco a poco
con su ritmo desesperante,
cancerígena.

Lento, muy lento.
Avanza con su estaca y destroza paso a paso,
y libera codo a codo.
¿En su especie?

Me aguarda en lejanías,
sustenta mis espinas.
Profundiza en lugares ocultos
y en conductos subterráneos, infra carnosos.
¿En su especie?

Aquel hierro que materializa mi dolor
 unifica cien lágrimas desperdiciadas en la inmensidad.
Amasa pérdidas atraídas por voces
de consciencias abandonadas
a la superación del universo.
¿En qué especie?

Como un imán en busca del polo adecuado,
la estaca recorre cada músculo de mi estructura
y se interioriza con la carne para anidar céntricamente.
¿En qué especie?

Encontró el polo. Y la batalla se desata.
El objeto se posa vertical,
gloriosa en un ballet sincrónico,
se conecta con su espectro y comienza a penetrarme lánguidamente.
Espeluznante. Se adentra. Corrompe y desliga.
¿De qué especie?

Débiles centímetros impiden su incorporación completa.
Mis tejidos se vuelven perpetuos y sin resistencia.
El líquido brota a carcajadas.
Me abandona. Me des-esencia. Me vacía.
¿De qué especie?

Derramada y en silencio aguardo.
Ya libre. Ya volátil aún cuando espesa.
Tu nombre se envuelve en mí.
Tu recuerdo se va de sí,
se torna rojo y violáceo.
¿En su especie?

La estructura o mi cuerpo, ya Frío.
Ermitaño. Mudado en mármol.
Se estira. Se contrae. Se esparce.
Te nombra y te recuerda,
                                                                                                        príncipe de una especie.

                                                                                             

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