La x marca el lugar.

Tinta Irreversible.

Polosecki es una revista.

Polosecki es una de esas revistas que deberían darle a cada uno de esos viajeros que se niegan a ser turistas y que cuando pasan por Córdoba van en busca de algo más que los habituales atractivos. A esas personas que tienen la extraña intención de conocer el alma de las cosas.
No es seguro que Polosecki retrate con tanta precisión el alma de Córdoba, pero es un zoom bastante poderoso sobre algunas de sus zonas más oscuras y encantadoras.

“Hay algo peor que la angustia de la página en blanco.
Algo peor que no tener ninguna historia que contar:
es haber oído demasiadas, y no poder olvidarlas.”


jueves, 6 de junio de 2013

Sin tierra en Paraguay por Andrés Acha







La siesta se derretía bajo el sol de Asunción, la capital del Paraguay. Varios hombres tomaban tereré a la sombra de las palmeras de la plaza principal. Entre ellos, Antonio Ortigoza, uno de los representantes de las 2.800 familias sin tierra que viven en el campamento Ñacunday, en el Departamento de Alto Paraná, junto a la frontera con Argentina y Brasil. Ortigoza y sus compañeros levantaron este campamento para reclamar un pedazo de tierra donde trabajar.

–¿Cómo es su nombre?

–Antonio Ortigoza.

–¿Por qué está acampando al frente del Parlamento paraguayo?

–Estamos procurando un pedacito de tierra.

–¿De dónde vienen ustedes?

–Nuestra carpa principal está en Ñacunday, en el Departamento del Alto Paraná, al lado de Argentina y Brasil.

–¿Cuánto hace que están en esta plaza?

–52 días.

–¿Y ustedes fueron echados de sus tierras o nunca tuvieron?

–Nunca tuvimos.

–¿Cuántas personas hay allá que no tienen tierra?

–Ahora hay 2.800 familias allá en Ñacunday. Vinimos 80 personas luchando frente al Parlamento a ver si conseguimos un pedazo de tierra. Así estamos, luchando.

–¿Cuántos años tiene usted?

–Acabo de cumplir 80 años.

–¿Y alguna vez tuvo tierra para trabajar?

–No, nunca.

–¿Y cómo ha trabajado?

–De prestado, alquilando. Desafiando a los que tienen.

–¿Tiene familia?

–Tengo nueve hijos. Pero ahora me quedé solo. Se casaron. Parecen avispas limpiando rancho ajeno. 

–¿De dónde podría sacar tierra el Estado paraguayo para darle a ustedes?

–De Tranquilino Favero. Tiene 1.200.000 hectáreas. Pero es un prestanombre.

–¿Y de quién es esa tierra?

–De los bandidos que están acá (en el Parlamento).
–¿Cuánta tierra necesita una familia para trabajar?


–A mí me alcanza con 10 hectáreas. Para los que tienen muchos hijos eso es poca tierra. Pero nacimos y tenemos derecho a vivir. 

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