La x marca el lugar.

Tinta Irreversible.

Polosecki es una revista.

Polosecki es una de esas revistas que deberían darle a cada uno de esos viajeros que se niegan a ser turistas y que cuando pasan por Córdoba van en busca de algo más que los habituales atractivos. A esas personas que tienen la extraña intención de conocer el alma de las cosas.
No es seguro que Polosecki retrate con tanta precisión el alma de Córdoba, pero es un zoom bastante poderoso sobre algunas de sus zonas más oscuras y encantadoras.

“Hay algo peor que la angustia de la página en blanco.
Algo peor que no tener ninguna historia que contar:
es haber oído demasiadas, y no poder olvidarlas.”


jueves, 6 de junio de 2013

“Somos nuestras memorias”. Por Yael Crivisqui



La memoria no se pierde nunca, sólo se pierde cuando el sistema biológico deja de existir. Lo que nos pasa muchas veces es que no la podamos expresar en determinadas circunstancias por x razón. Ahora bien si nosotros no nos esforzamos para adquirir información y variada la memoria no puede funcionar, entonces mientras más leamos, investiguemos, mientras más metidos seamos mas abierta y dispuesta va a estar nuestra cabeza a  guardar y así  poder empuñar la palabra. Están quienes sostienen que para que podamos recordar algo toda la vida, primero deberíamos tener una memoria a corto plazo ósea recordar algo por un periodo de tiempo determinado yo no estoy de acuerdo nuestra memoria es semántica, remota, explicita aunque a veces pueda ser implícita, y por ende para toda la vida por más que inconscientemente olvidemos como nos pasa muchas veces por ejemplo a la hora de votar, tomar decisiones o traicionar. No podemos pretender hacer de cuenta que tenemos una memoria reciente siendo que ella es el ímpetu del alma, es el brío para mantener vivo nuestro pasado así actuamos en consecuencia en el futuro.  Como dice la frase histórica ““Un pueblo sin memoria está condenado a repetir sus errores”. Si seguimos alimentando la idea de guardar cosas de a rato, y luego transformarnos en ilusionistas de nuestro propio “yo” creando la escena del “borrar recuerdos”, una y otra vez vamos a caer en el regular error que cometemos con Funes el memorioso, el personaje de Borges. Borges nunca dijo lo que la gente dice que dijo de Funes. Lo que Funes no tiene es capacidad de discriminar, por eso tiene que memorizar continuamente. Conoce todo porque no puede hacer abstracción. Nosotros en cambio no necesitamos seguir recordando y eligiendo de a periodos a De la Sota para entender el concepto de “Derecha” esa es la diferencia básica entre Funes y Nosotros.
Nuestra memoria es una causa, es algo a lo que debemos apelar siempre y en la que debemos confiar ciegamente, sin ella somos débiles y serviles a todo lo que se nos imponga como correcto. 
Pero quien cree en grandes causas posee una fuerza que arrasa” dice Jorge Falcone en un fragmento de “Adriana bailo un flamenco” y es allí donde radica la importancia de mantener viva la llama de nuestra memoria siempre “creyendo” en ella. No la subestimemos dejemos que vea, procese, almacene y luego nos cuente. La cuidemos como quien cuida los ahorros de toda su vida para luego ser utilizados en poder cambiar y mejorar lo que se necesita. El día que sientas que tu cuerpo por dentro y por fuera vibro de una manera atroz ante la detención indebida de un pibe por portación de rostro, ante la caída arbitraria de las antenas de la tv digital abierta, ante la desaparición de Facundo Rivera Alegre, ante el vaciamiento de la caja de jubilados, ante el lavado de guita con la “nueva terminal”, ante el atropello y la falta de respeto hacia Las Abuelas de plaza de Mayo, etc. Esa, esa fue la memoria que te hizo timbrar para nunca más volver a repetir la historia.

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