La x marca el lugar.

Tinta Irreversible.

Polosecki es una revista.

Polosecki es una de esas revistas que deberían darle a cada uno de esos viajeros que se niegan a ser turistas y que cuando pasan por Córdoba van en busca de algo más que los habituales atractivos. A esas personas que tienen la extraña intención de conocer el alma de las cosas.
No es seguro que Polosecki retrate con tanta precisión el alma de Córdoba, pero es un zoom bastante poderoso sobre algunas de sus zonas más oscuras y encantadoras.

“Hay algo peor que la angustia de la página en blanco.
Algo peor que no tener ninguna historia que contar:
es haber oído demasiadas, y no poder olvidarlas.”


domingo, 30 de junio de 2013

Un texto de G. García

No se me había ocurrido la manera en que mis hijos lean la verdadera historia de su padre. No será difícil imaginar que desde ya, todo esto es una novela sin sentido en lo que hace la verdad  y la materia del intelecto que nos hace vivos, digo, diré mis distintas observaciones de cómo vino la mano hasta los treinta y cuatro (a esta edad Lennon estaba  delirando su fin de semana salvaje, con la secretaria china, los platos y Paul cayendo con Lynda heroína)



Me empieza a chupar un huevo  el juicio y la concha puta de la musa, que ya le dí sendas colectas de amor en huesos más fuertes que yo… y en la agitada protesta que deciden los valores de la pobreza, un pedo destruyó la monotonía; claro, era mío, no se lo podes adjudicar a Cadorna o la rubia de upite paradito apretado, o a la viejita que  aún añora pitos y pedos bien tirados. Entonces, hablando con el turco el tema del detergente mental para limpiar tanta sangre de pendejita de quebrada de las rosas que nos chorreaba de los vaqueros, y mientras dormías, tu panza habló de un plan ancestral. Los García no tenemos miedos, ni sueños, por eso somos totalmente prescindibles. Esto sea a la hora de la vena chiflando en la cabeza o por tener que dispararle a la gamba de un amigo para que no lo lleven.

Nada, para nada, no hagas caso nene, mírame a mí, mírame, no mires atrás, mira, si no lo podes hacer vos, lo hago yo, no te preocupes, pero no aparezcas mas por casa, sabe? Ándate lejos, te van a hacer bosta. No te acordas como se lo llevaron puesto al Bumbula, le hicieron creer al viejo, el Chicho, que el nene se quedó dormido con un pucho en la cama… pero el viejo no quiso ver que el bumbulita estaba atado… tiene frío m’ijo? Llévese este poncho, es el mesmo poncho maula que su cuna arropará de chico… Así tiraron el designio, hijito mío, que uno debe ser el mundo de su propio hombre… y así creía cada uno de nuestros maestros que seríamos felices, para quién sino, para que la conchuda celestial concha que nos pare a cada rato tenga algo con que entretener a los gusanos… no te das cuenta que no es así?

G.García



Y todos los derechos reservados a la víctima que guarda a G. de saberse nombrado en su propiedad por todas las minas que lo quieren en esta ciudad de mierda, con conchas tan peludas, por las que los poetas acá siguen atragantados, tantos pendejos de conchas después de asado, tanto creerse poetas por culiarse a una mina que miente…

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