La x marca el lugar.

Tinta Irreversible.

Polosecki es una revista.

Polosecki es una de esas revistas que deberían darle a cada uno de esos viajeros que se niegan a ser turistas y que cuando pasan por Córdoba van en busca de algo más que los habituales atractivos. A esas personas que tienen la extraña intención de conocer el alma de las cosas.
No es seguro que Polosecki retrate con tanta precisión el alma de Córdoba, pero es un zoom bastante poderoso sobre algunas de sus zonas más oscuras y encantadoras.

“Hay algo peor que la angustia de la página en blanco.
Algo peor que no tener ninguna historia que contar:
es haber oído demasiadas, y no poder olvidarlas.”


viernes, 27 de septiembre de 2013

Iván Natanael Baigorria

A orillas del Suquía

Invítame a construir junto a ti,
Sobre esta suciedad,
Un puente diferente;
La sensitiva escalera
Que nos permitirá tocar las estrellas
Desde la cornisa de un edificio
Que se levanta de sus ruinas;
Cuando llegue la hora del almuerzo
Entre vinos y cigarrillos negros
Que adelgazan los obreros descartables
En sus pálidos overoles negros
 Manchados de tierra y sudor;
Cuando llegue la hora de la sangre y del dolor,
Los jóvenes moretones del mundo…

Cuando el niño pordiosero muera
En su traje trágico
A manos de la calle,
Esa despiadada y cruenta madre
Que no llora por no ver,
Que silba mientras mira de reojo
Al hombre del pulóver rojo,
En su inútil afán de evitar
Que la pureza de sus retinas sea manchada
Con la mugre de ese desdichado delincuente,
De ese actor vago que mueve el tarro
Sólo para que las palomas le coman las manos
Mientras su costra, padre y custodio de la miseria,
Fuma a sol y a sombra
A orillas de esa agua bendita
Que fluye bajo un puente de la costanera,
Un puente que ya se llama Hogar.

¿Cuánta inocencia y cuánta bondad mueren sin pensar
Por indiferentes miradas que nunca se cansan de custodiar
Su cielo perfectamente propio bajo mil cerrojos,
Cadenas y candados que oxidan el placer de las manos abiertas?

¡Cuán fácil es dar la espalda
Cuando el temor, la desconfianza
Y el egoísmo material
Callan la conciencia!

Nadie mira, nadie observa,
Nadie se da cuenta
 De que todos somos victimas de una peor miseria.

                                                                                                     
                                                                                                      







En el país de los desaparecidos


En democracia
Lucha y represión
Desapariciones señaladas

En el Sheraton de la muerte
Sangre y lavandina
Policías sobreseídos

En el país de los desaparecidos
Todavía se secuestra
Se viola
Y se mata con total impunidad
Bajo las corruptas alas
De quienes secuestran
Violan
Y matan
Desde la terraza.







Exclusión a cielo abierto

Sus pies descalzos están en la calle
Explotado por su padre
Secuestrado por la crueldad
Abandonado por el amor
Cariño nunca conoció
Moldeado a patadas y puñetazos
Sale al mundo con los ojos morados a limpiar vidrios a la costanera
Nacido en la pobreza, alimentando con violencia, creció sin miedo.
Lejos del odio y del rencor hacia la gente que lo rebaja al pasar,
Él la mira a la cara sin codicia ni mal.

-hola, papi ¿como va? ¿Te lo limpio?
 ¡Listo, gracia’, pá!

Se sienta a la sombra de los árboles
A fumar un ñoca con el pepa. Compañero de laburo y miseria, que lo vio reír a más poder, que lo escuchó llorar noches enteras junto al río cuando la kami lo dejó por el Diego, que lo vio morir, atropellado por un auto, en sus brazos.
Secuestrado por la crueldad de un mundo sin paz,
Abandonado por el conductor en el puente centenario
Sus ojos de niño, aún intactos, por fin se cerraron.
Pepa, lejos de dejar de ir a trabajar, acude todos los días sin falta a ese lugar,
Bajo los árboles de la costanera, y mientras mira su manivela brillar por
Los ases de luz que golpean el paredón el pepa se sienta a fumar por su amigo. 










Jabonazo
 
En la bulliciosa Córdoba de los años '50, en la primer marcha mundial por los derechos del faisán, Juanita del Valle Alarcón, en plena gresca de bolitas, sahumerios y pancitos rellenos pasados de mosaicos, a su gran amor: Dío "El foca" Malbec.  Desaforados por la adrenalina y la ardiente pasión de la juventud, medio sordos y afónicos por sus intensos gritos "¡FAISÁN! ¡FAISÁN! ¡FAISÁN!", deciden ir a Bs. As. a manifestarse en contra de los pescadores de mojarras asesinas mutantes del Riachuelo, según el testimonio de algunas orejas enceradas.  Justo en ese mismo momento,  conforme al pedido hecho por el gobernador, entra a reprimir el tercer cuerpo de infantes a lomo de burro enano con bombas de olor y honderas a chasqui boom. En tamaña confusión  y humareda, Juanita del Valle y "El foca" deciden adentrarse en las cloacas de la ciudad. Tras 23 horas, una parada para robarle el vino a un linyera, 6 para chupar, 10 para mear  y 5 para pispiar por las bocas de tormenta,  llegan, más cagados que banco de la plaza San Martín, a la terminal. 
  Una vez en Retiro, recibidos por los cariñosos primos vikingos de Dío (quienes los esperaban más en bola que Tarlipina el día que la dejaron plantada en el altar de la trigésima quinta iglesia nudista ortodoxa del principado de Bolaina) acuden gedientos y hasta las manos  al vigésimo congreso internacional de amantes al vals, el buraco y el pingüino de porcelana, donde, tras largas horas de baile, juego y zoofilia etílica explicita, convence hasta el entonces Jefe de Estado Don Donatelo Curda de cederles el poder a cambio de tres figuritas de Rambo y cinco potes de té de ruibarbo. Asistimos, así, a la constitución del primer y último gobierno hippie de la historia, gobierno que, además de promulgar a los 30 segundos de su nacimiento la sustitución del himno nacional por "la balsa"  y  propulsar la abolición de la ropa interior, consigue en el periodo  comprendido entre 1950 y 1970 posicionar a la Argentina como el primer  -y único-  productor  mundial de burbujas electrónicas y arrope de tuna. Mas sería, a fines de 1970, a raíz de la gran liberación de animales de zoológico y circos (1967) y el posterior reemplazo de todos los productos transgénicos  por comida orgánica en 1969, que el máximo líder del frente de crotos de espalda impopular, Carton Mc jarri, conjuntamente con el tercer orden de bomberos estilistas  y fabricantes de patitos de hule, deciden levantarse en esponjas y pomos de agua con sales minerales de la india contra el gobierno hasta entonces vigente, dando lugar a lo que hoy conocemos como el primer jabonazo austral de la historia.    











Oda al pibe de la esquina

-“Y… al parecer,
Se trató de un ajuste de cuentas,
Pero todavía no se descarta
La posibilidad del crimen pasional”.

-“Y… el pibito se juntaba allá,
 En la esquina, ¿vite?
Y estaba todo el día así como que re quemado,
 Drogado, ¿vite?, pero nunca jodió a nadie.
¡Bue!. ¡Qué sé sho!”.

-“Sí, siempre estaban ahí, él con lo’ otro’ pibe’,¿vite?
Pero, eran bueno’ chicos,
Todo’ laburante’, hasta donde yo sé”.

-“Y… es una pena, por lo meno’ pa’ mí,
Salir a la calle y ver como chico’ como ellos
Se cagan la vida solo’”.

-“Y… sí, es difícil,  sobre todo cuando uno es padre, ¿no?,
Ver ese tipo de cosas.
Y algo así es como que muy fuerte, ¿no?, la impotencia”.

-“Y todo fue hasta que al perro culiau ése
 se le ocurrió empomarse a la huecuda
 de mi mujer bajo el puente, la Mirta, ¿vite?.
¡Qué Dios la tenga en la gloria,
 a la zanjuda ésa!”.

-“Y es hoy,
a tan sólo dos años
de que Cristian Maldotado,
de 20 años de edad,
Perdiera la vida tras ser baleado por Dicornolargo
o el Negro Paco, como algunos lo llaman aquí en el barrio.
Amigo, vecino y trabajador, a quien hoy sus hermanos de la vida
Todavía le siguen la pista desde el otro lado de la avenida vacía.
Otros, en cambio, como Jenny,
una de las trabajadoras de la calle de la zona,
cuenta que aún puede verse cómo su sombra se pudre
entre las dosis perfectamente repartidas,
en homenaje a su carrera,
sobre los montes luminosos del cordón desgarradoramente desatado
cual una postal de la ciudad perdida, perdida
en los buzones oscuros del juzgador”.










Rumbo a la extinción

sangre contra sangre
Envenenamiento comercial del espíritu y la mente
destructivo ingenio empresarial
selectiva otitis gubernamental
al fondo del tarro va
la conciencia del ser humano.

sangre contra savia
Indiscriminado genocidio animal
deterioro sistemático psicofísico y terrenal
involuntario impuesto ganancial
saqueamiento violento global
el humano poder de renunciar al egoísmo y la ambición
en post del saneamiento natural de nuestro planeta
muere en cada ser
tras el secuestro del cuerpo
por las falsas necesidades del cerebro.

savia contra sangre
anticuerpos climáticos mundiales
restitución ordinal elemental
Gaia con sangre nuestra falta de respeto cobrará
cuando cerca de la extinción
decida al humano exterminar.








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